
Hace aproximadamente un mes Toward Freedom publicó un artículo que vinculaba la guerra entre Ruanda y el Congo con el lanzamiento de la consola Playstation 2. Según el informe, el motivo del conflicto era la apropiación del codiciado coltán, metal que refinado produce el tántalo, el cual se utiliza habitualmente en ordenadores portátiles, teléfonos móviles, cámaras digitales y otros productos electrónicos.
El artículo indica que el aumento de la demanda de coltán se produjo en 1999, cuando una libra de tántalo pasó de 49 a 275 dólares, y se prolongó hasta inicios de 2001. Playstation 2, consola que contenía tántalo entre sus componentes, salió al mercado en la primavera del año 2000.
Con estos datos el artículo afirma que:
Los niños del Congo fueron enviados a morir en las minas para que los niños de Europa y América pudieran matar monstruos imaginarios en la sala de estar.
Sin duda, las cifras son sospechosas. El problema es que hay otros números que no se dan en este artículo, como por ejemplo que el Congo apenas produce un 1% de todo el coltán a nivel mundial, alrededor de 8 veces menos que Japón (según los informes anuales del US Geological Survey).
Otro problema que encuentro es la fabricación, como es habitual, un vínculo de causalidad cuando lo que existe es correlación. Me explico: el lanzamiento de la consola Playstation 2 y la consiguiente subida de precios pudo empujar a muchas compañías a obtener coltán en el Congo. Sony pudo estar entre ellas o no, y posiblemente nunca lo sepamos. En definitiva, una suposición (por buena que sea) no equivale a una prueba.
Lo que me parece preocupante de este artículo es el exagerado enfoque en la consola Sony. Estamos hablando de un metal que se utiliza, como he dicho al principio, en numerosos productos electrónicos: cámaras digitales, ordenadores portátiles, teléfonos móviles, Ipods, coches, sistemas de navegación GPS y un largo etcétera. Al enfocarse tanto en los videojuegos y resaltar lo frívolo que resulta que unos niños mueran en el Congo para que otros jueguen a matar monstruos, el artículo corre el riesgo de trasladar una responsabilidad que es de toda la sociedad a un grupo que se ha convertido en el chivo expiatorio de moda. Hay que exigir a Sony que compruebe la procedencia del tántalo que utiliza, pero no hay que olvidar que existen miles de empresas que también emplean este producto.
Dicho esto, seré el primero en boicotear a Sony si se demuestra que ha utilizado coltán del Congo o Ruanda.
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