
Todos sabemos que Grand Theft Auto IV traerá polémica, y de hecho el abogado Jack Thompson ya ha amenazado (una vez más) con emplear medidas legales contra Rockstar debido a dicho título. No es de extrañar. Grand Theft Auto (GTA) ha sido la serie de videojuegos más vilipendiada e incomprendida de todos los tiempos. Sus detractores critican el alto nivel de violencia y sexo que contiene, mientras que los aficionados la defienden como una franquicia revolucionaria que ha catapultado a los videojuegos a un nuevo nivel de libertad y jugabilidad.
En estos debates, sin embargo, no he visto todavía a nadie que haya defendido a GTA por la crítica social que contiene, normalmente en forma de sátira. Si el artículo de Chris Lavigne sobre San Andreas que comentamos en su momento hubiera alcanzado algo más popularidad entre los aficionados, quizá la discusión podría haber tomado otro rumbo. En esta entrada vamos a explorar la crítica contenida en lo que hasta ahora sabemos de GTA IV, y de este modo comenzar con ventaja el debate social que se nos avecina.
Nikolai Bellic (Niko) es un inmigrante procedente de Europa del Este con un pasado criminal del que apenas se nos ofrece información. Su primo Roman lo persuade para emigrar a Liberty City (una ciudad sospechosamente similar a Nueva York) con atractivos correos electrónicos en los que declara poseer una mansión, dos mujeres, cuatro jacuzzis y quince coches deportivos. Lo cierto es que Roman es un mentiroso, y en realidad necesita su ayuda porque se encuentra gravemente endeudado y sus acreedores han amenazado con matarle.
Niko llega a Liberty City con la esperanza de dejar atrás su pasado. Como dice en el primer trailer oficial ”la vida es complicada. He matado, traficado y vendido a gente. Quizá aquí, las cosas sean distintas”. Niko ha viajado con la idea de conseguir el sueño americano. Sin embargo, al llegar descubrirá que nada era como le habían dicho, y tendrá que volver a la vida criminal para sobrevivir.
En este punto cabe preguntarse ¿no es ésta una historia parecida a la que han vivido muchos inmigrantes? Me refiero, por supuesto, al hecho de ser atraídos al llamado “Primer Mundo” con fantásticas promesas que luego resultaron ser falsas y verse obligados a delinquir como forma de vida. ¿Quien no ha escuchado alguna vez en televisión testimonios de inmigrantes a las que se les prometía un puesto de hostelería y luego terminaron en un prostíbulo? La historia de GTA IV encaja perfectamente con la crítica social de sus predecesores y retrata una incómoda realidad que a muchos les cuesta ver reflejada en un nuevo medio.
El cine ha tratado este tipo de temas numerosas veces, pero hay una historia que se asemeja bastante a lo que conocemos de la trama de GTA IV y a la que nadie dudaría en calificar como cine social. Me estoy refiriendo a Nueba Yol, película que narra las aventuras de Balbuena, un inmigrante dominicano que vende todo lo que tiene para irse a Nueva York, atraído por las promesas de un amigo que le habla maravillas sobre la riqueza que cualquiera puede conseguir en la gran ciudad. Cuando Balbuena llega y se hospeda con un pariente, se da cuenta de que la realidad es muy diferente de lo que le habían contado. Nadie quiere ofrecerle trabajo porque no tiene papeles, y aunque no se convierte en un criminal, termina envuelto con un grupo de delincuentes que quiere acabar con su vida. Una de las escenas finales muestra a los muertos del tiroteo al mismo tiempo que se escuchan de fondo las palabras con las que su amigo le convenció para emigrar: “llegar a Nueva York, es como llegar a la gloria”.
¿Pero realmente podemos hablar de crítica social en GTA IV? Antes de responder a esa pregunta, veamos lo que dice Rockstar en la sección de información de la página oficial del juego.
¿Qué es el Sueño Americano?
Para Niko Bellic, es la esperanza de poder escapar de su pasado.
Para su primo Roman, es la visión de que juntos puedan encontrar fortuna en Liberty City, la puerta a la tierra de las oportunidades.
Cuando empiezan a sumergirse en deudas y a verse empujados al submundo criminal por una serie de estafadores, ladrones y sociópatas, descubren que la realidad es muy diferente del sueño en una ciudad que rinde culto al dinero y al estatus. El cielo para aquellos que los tienen y una pesadilla viviente para quienes carecen de ellos.
Cada vez que entras en la página puedes encontrar curiosas frases junto a la esperada “Bienvenido a Liberty City”:
La puerta a América. ¿Podemos ahora escanear tu retina y tomar una muestra de ADN?
Bienes inmuebles extremadamente caros en un desierto cultural.
Al menos no somos tan racistas como en el medio-oeste.
Donde el sueño americano va a morir.
Tanto la descripción inicial del juego como las frases anteriores describen Nueva York, y por extensión Estados Unidos, como un lugar poco acogedor con la inmigración, donde vivir es increíblemente caro y la cultura brilla por su ausencia. La “capital mundial del capitalismo” donde la brecha entre ricos y pobres es cada vez más acentuada y el calor humano se ve sustituido por una frialdad institucional a cuya cabeza se encuentran corruptos políticos.
Estemos de acuerdo o no con estas afirmaciones, el fin del sueño americano es un debate abierto desde hace años, y quizá deberíamos tratar Grand Theft Auto IV como una manifestación artística que representa el fin de este mito y nos muestra la dura realidad a la que tienen que enfrentarse los inmigrantes no sólo en Estados Unidos, sino en todo el Primer Mundo.
Es posible que sea un soñador, pero creo que señalar este tipo de elementos podría cambiar la percepción que tiene la sociedad sobre la serie. Con una mezcla de humor, acción trepidante, crítica social y un sistema de juego único, Rockstar ha creado una de las mejores franquicias de todos los tiempos. No dejemos que Grand Theft Auto IV se convierta injustamente en el chivo expiatorio que terminó siendo un juego tan inteligente como San Andreas. Eso sí que sería verdaderamente criminal.
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