
La épica proeza de Bungie: Halo y la Eneida
Roger Travis
Uno de los problemas a los que nos enfrentamos cuando intentamos redefinir la forma en la que criticamos los videojuegos es que no parece que consigamos ponernos de acuerdo en la relación que el medio posee con otras formas artísticas. Las comparaciones con el cine y la literatura son limitadas porque se trata de formas de entretenimiento pasivas, mientras que los videojuegos son interactivos, siendo éste el elemento clave que hace que sean tan culturalmente significativos, pero a la vez difíciles de relacionar con lo que hayamos visto con anterioridad. ¿Es el medio completamente nuevo, o podemos lograr algo comparándolo con viejas formas artísticas?
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